Oh là là

Siempre que me ponga una boina es inevitable recordar la maravillosa ciudad de Paris y es que es el accesorio más identificativo de la estética parisina, aportando siempre un aire bohemio a la par de chic a cualquiera de nuestros outfits.

Y aunque su origen se remonta a la Edad del Bronce como demuestra una pequeña escultura encontrada en la isla de Cerdeña datada hace 4000 años de historia, la boina no se puede encasillar en un lugar especifico, ya que a lo largo de la historia ha sido representativa de muchas culturas por diversos ámbitos geográficos y su uso no sólo era en el circulo rural ( como solemos asociar), sino también entre la nobleza y las clases más acomodadas.

Encontramos la boinas escocesa, parte del traje nacional y símbolo patriótico, las boinas en las guerras carlistas, en la que los diferentes colores indicaban diferentes grados militares, en la Europa medieval y renacentistas era un accesorio imprescindible para resguardarse del frío, y como no, la boina vasaca o txapela….

Encontramos este complemento en casi todas las culturas a lo largo de la historia y aunque estuvo desaparecida durante muchos años en los street style ( porque mi abuelo nunca ha dejado de usarla) hace años que ha vuelto y parece que es para quedarse, y es que no sólo como complemento chic, sino también como prenda de abrigo, tal y cual fue su origen 😉

En el look de hoy la prenda estrella es mi boina en color mostaza, con un tono similar al del bolso, vestido babydoll en verde musgo con lunares en relieve ( perfecto para disimular la tripita de los excesos navideños 😉 ), botas altas y abrigo camel.

Y vosotras sois de las que os gusta llevar vuestra cabeza adornada?

Muaka!

Boina: Hm

Vestido: Zara

Botas: Zara

Abrigo: Zara

Bolso: LV

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